Hoy, 11 de noviembre, la gran familia salesiana en todo el mundo celebra una fecha muy especial: los 150 años de la primera expedición misionera salesiana. Fue un 11 de noviembre de 1875 cuando Don Bosco despidió en la Basílica de María Auxiliadora de Turín a los primeros diez salesianos que partían hacia Argentina, con un sueño en el corazón: llevar el Evangelio y la educación a los jóvenes más necesitados.
Aquella expedición fue solo el comienzo. Con el paso de los años, miles de salesianos, hijas de María Auxiliadora, voluntarios y laicos han seguido sus pasos, extendiendo el carisma de Don Bosco a los cinco continentes. Hoy, los salesianos están presentes en más de 130 países, acompañando a millones de niños y jóvenes en escuelas, oratorios, centros juveniles y proyectos sociales.
Más que un viaje geográfico, aquella primera expedición fue un viaje de fe, de esperanza y de compromiso con los demás. Don Bosco lo resumió con unas palabras que siguen siendo actuales: “El mundo estará siempre agradecido a los misioneros”.
En un tiempo en que a menudo faltan referentes de generosidad, esta celebración nos recuerda que la misión continúa también aquí, en nuestros patios, aulas y familias. Ser “misionero” hoy no significa necesariamente irse lejos, sino vivir con corazón abierto, dispuesto a servir, educar y acompañar a quienes más lo necesitan.
Desde Salesianos Deusto nos unimos con alegría a esta gran celebración, agradeciendo a quienes, desde hace 150 años, han mantenido vivo el fuego del espíritu salesiano. Su entrega nos inspira a seguir construyendo, junto a nuestros jóvenes, un mundo más justo, alegre y lleno de esperanza.
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