Durante sus primeros quince días de clase, nuestros alumnos más jóvenes de Formación Profesional, el alumnado de Grado Básico, vivieron una mañana inolvidable de descubrimiento en nuestro centro. Esta actividad de acogida fue mucho más que un simple recorrido; fue el abrazo de bienvenida de una familia que les abrió sus puertas para que comprendieran que este no es solo un centro de formación, sino el lugar donde van a convivir, crecer y forjar su futuro.
El viaje comenzó en la Secretaría, el núcleo administrativo de esta gran casa. Allí, conocieron las primeras caras de apoyo, aquellas que les guiarán en el día a día, recordando que en este lugar son mucho más que alumnos.
El silencio y la admiración llegaron en la Iglesia. Un espacio de paz que les invitó a la reflexión y donde se les habló de los valores que Don Bosco legó: el espíritu de familia, la razón y la amabilidad como pilares de la educación.
Una de las sorpresas más espectaculares les aguardaba al ascender al tejado. Desde lo alto, la panorámica de Bilbao a sus pies les ofrecía una perspectiva única de la ciudad que nos acoge. Una metáfora visual perfecta de las amplias oportunidades que se abren ante ellos.
Y el broche final lo puso la antigua sala de cine, un rincón cargado de la historia y la alegría que caracterizan a los salesianos. En ella, imaginaron ya los futuros momentos de comunidad y diversión que compartirán.
Esta visita, en el mismo inicio de su andadura, sirvió para cimentar lo más importante: el sentido de pertenencia. Salesianos Deusto es ya su casa. Un lugar donde aprenderán un oficio con las manos, pero también donde forjarán su carácter con el corazón, tal y como soñó Don Bosco.
Bienvenidos a vuestra casa.
Joseba del Valle


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